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Allá por
1997
elDial.com hizo su aparición en la red.
No sabíamos hasta donde podíamos llegar, pero sí teníamos claro que
queríamos estar allí.
Ya teníamos 10 años de experiencia como editorial jurídica pero
ahora habíamos descubierto una herramienta maravillosa, la cual nos
permitiría publicar fallos actuales y al instante!. Esto iba a
revolucionar, sin dudas, la forma de trabajar.
Hicimos nuestra primera página on line. Nuestro diario publicaba
apenas un fallo por día y alguna que otra doctrina por semana, y en
nuestra Biblioteca virtual (bases de datos), sólo se podían
encontrar fallos de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires
y de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.
Internet era dial-up (accesos telefónicos), lenta, pesada, y muchas
veces con resultado incierto. Internet se hacia a sí misma y
nosotros también.
Todo era artesanal por falta de experiencia, conocimiento,
infraestructura, personal. Éramos una empresa pequeña. Cada uno
trabajaba en su máquina y ni siquiera teníamos una red LAN interna.
Nos pasábamos la información en disquetes de máquina a máquina, toda
la producción se juntaba en "la computadora" que de manera mágica
(en realidad por dial-up) se conectaba a otra que estaba en Estados
Unidos y después íbamos a ver como la página se actualizaba. Aunque
parezca tonto "nos sorprendíamos".
Así arrancamos...
La web era plana. Casi todo era texto. No porque Internet no
aceptara las imágenes, pero una pequeña imagen en una página podía
ser la diferencia entre que se viera o no.
De todos modos se aprendía rápido, muy rápido, tal vez demasiado.
En 1998
nos lanzamos comercialmente, y en días, elDial.com ya tenía sus
primeros suscriptores. Todo un logro. Aún recordamos sus nombres.
¡Era tan difícil explicarle a los que se interesaban en el servicio
el concepto de Internet!. Aquellos que se suscribían se iban sin
nada “físico” en sus manos, y esto generaba desconfianza, asombro,
incertidumbre...
¿Pero qué me llevó?, ¿dónde está la información?, ¿cómo lo “instalo”
en mi PC?. Preguntas miles.
Luego llegaron los primeros Suplementos: Suplemento de Derecho
Ambiental, Suplemento de Filosofía y Derecho, Suplemento de Derecho
Tributario, Suplemento de Derecho Administrativo.
Durante 1999
vinieron los Convenios con los demás Tribunales: Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo, Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil
y Comercial, Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, Corte Suprema de Justicia de Tucumán...y otros.
Fuimos creciendo paulatinamente. Entendiendo cada vez más la red. De
la mano de nuestros clientes (sólo unos pocos tenían conexión a
Internet, y otros muchos la conocieron por primera vez a través de
elDial.com); y de la mano de todo el Poder Judicial de nuestro
país, que en los comienzos no había ingresado aún al mundo de la
tecnología.
El acceso a Internet por aquellos tiempos tenía un costo muy
elevado, y el servicio era casi “un bien de lujo”. Conseguir la
información era todo un desafio. La recibíamos en papel, extraída de
viejos sistemas DOS, archivos sueltos de todo tipo, etc.
Nuestro primer buscador era "gauchito" pero no se le podía pedir
todo. La tecnología no daba tregua; todos los días aparecían cosas
nuevas que nos obligaban a tomar decisiones y así ir probando y
mejorando.
No bajamos los brazos. Los precios bajaron; y cada vez más usuarios
confiaban en nosotros y en las bondades del servicio online. Un
mundo nuevo.
Aquel año efectuamos
una exportación no tradicional. Una empresa de la República Oriental
del Uruguay nos contrató para replicar nuestro formato en la vecina
orilla. Eso también fue muy importante.
En nuestra editorial armamos "la red", pusimos nuestros propios
servidores Web, teníamos nuestra propia conexión dedicada. Era "la
onda". Después nos dimos cuenta que no. La luz se cortaba, los
grupos electrógenos pululaban por Buenos Aires, los hackers salían a
cazar, los virus nos enfermaban de angustia con sus pomposos
anuncios de ataques apocalípticos tecnológicos, como el Y2k, una
fecha límite que también pudimos superar y darnos cuenta que después
del 2000 había un mañana.
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En el
2000
se multiplicaron los acuerdos y convenios institucionales:
Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional,
Consejo de la Magistratura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
Centro de Formación Profesional de la Facultad de Derecho de la UBA,
entre muchos otros.
Las cosas mejoraban. Aparecían los Data Center -el paraíso de los
servidores- un lugar pensado para ellos donde no les faltaría nada y
nosotros "tranquilos".
En el 2001
comenzamos a enviar a nuestros usuarios el resumen de los titulares
de la home de elDial.com. Llegaba todos los días directamente a sus
casillas de correo, y nos sentimos mucho más cerca.
Lo llamamos “Newsletter”, denominación usual de este tipo de envíos.
Con el tiempo este “Newsletter” se transformó en nuestro contacto
principal con los suscriptores y usuarios, por lo que decidimos
mejorar la estética y aumentar sus contenidos. Incorporamos los
titulares de los suplementos temáticos que ya habíamos incorporado
a nuestro diario.
Nos embarcamos en la experiencia “rara” del teletrabajo. Impensado
hacía un par de años atrás. Comprobamos que “gracias a la Internet”
podíamos trabajar a distancia, desde cualquier lugar y espacio,
sentirnos de todos modos “cerca”, y producir los mismos resultados.
En el 2002
inauguramos la “Sala Multimedial” en la Facultad de Derecho de la
Universidad de Buenos Aires. Otro sueño cumplido. Todos los alumnos
de la Facultad podrían buscar allí mismo material de estudio y
cubrir sus necesidades.
Publicamos nuestra primera edición especial temática, y el tema
ineludible fue “Corralito Financiero”. Nunca olvidaremos la
repercusión de aquella publicación.
En el 2003
fue, entre muchos otros logros, el año que dio inicio a los
Seminarios y Conferencias. “Firma Digital” abrió el camino.
En el 2004
nos distinguieron con el premio ACDE: “Hacia una empresa humana,
productiva y socialmente responsable”. Nos reconocieron como una
empresa que, a través de un esfuerzo sostenido para lograr la
coherencia entre sus prácticas organizacionales y sus valores,
merecía el galardón por el desarrollo de su gestión empresarial.
El incentivo recibido nos hizo sentir muy orgullosos y nos dio más
energía para seguir adelante.
En el 2005
hicimos otro salto tecnológico e incorporamos nuestro propio sistema
de publicaciones, un programa que nos permitió acelerar los tiempos,
tratar mayor volúmen de información, sumar suplementos, y mejorar
ampliamente nuestro sistema de búsqueda, haciéndolo mas ágil y
dinámico.
En el 2006
incorporamos un nuevo servicio para nuestros queridos
profesionales del Derecho. El objetivo fue democratizar el acceso, y
para ello, diseñamos un producto nuevo, que hiciera posible el
acceso de estudiantes y abogados recién recibidos, disminuyendo el
costo en relación a la biblioteca on line. Es nuestro acceso BASICO.
Llegamos al día de hoy, y en el proceso las computadoras se
superaron a si mismas, mes a mes 386, 486, Pentium, 1, 2, 3, 4, los
sistemas operativos windows 3.1, 95, 98, Milenium, 2000, xp, y ahora
el Vista., los navegadores, la banda ancha, el Wi Fi.
Nosotros estuvimos al lado del proceso. Sumamos tecnología, sumamos
contenidos, ampliamos la estructura, mejoramos y aumentamos la
producción, llegamos a todos los profesionales del derecho
diariamente, logramos que todos los tribunales nos citen, estamos
presentes en la comunidad académica, estamos presentes en este MUNDO
VIRTUAL.
10 años en el tiempo puede no ser mucho, pero haber vivido los
primeros años del cambio cultural que significó Internet y los
desafíos que generó, más el hecho de no haber sucumbido en el
intento... nos llena de orgullo.
Fuimos los primeros en entender y confiar en este contacto
universal, instantáneo y vertiginoso.
Hoy estamos orgullosos de nuestros 10 años junto a la tecnología y
el Derecho.
Los que estamos al frente de las diferentes áreas de la Editorial
también llevamos más de 10 años en la empresa que ya forma parte de
nuestras vidas. Por eso apreciamos lo realizado y nos comprometemos
al futuro.
Nuestro eterno
agradecimiento a ustedes.
Gracias
por animarse y por sumarse con nosotros al cambio. |
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