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LA
MUNDIALIZACION FINANCIERA Génesis, costo y desafíos
Com.
Francois Chesnais,
Editorial
Losada, Buenos Aires 1999, señalada como 1º. Edición
agosto 2001. 346 páginas en 8 capítulos.
Traducción
al castellano de la edición francesa por Mabel Campagnoli y
Lucía Vera.
______________
1.
Nuestros opúsculos sobre deuda externa y afectación del
sistema económico por la priorización de lo financiero,
que venimos formalizando desde hace muchos años nos llevaba
a anticipar los resultados nefastos de la falta de política
económica de las últimas décadas, acelerada en la última.
La
quiebra de los Bancos era preanunciada por la actuación de
las representaciones locales de bancos extranjeros, o de los
mismos bancos locales en sociedades constituídas en el
extranjero, a través de lo que se denomina “doing
bussines indirecto”, absolutamente ilegal conforme las
disposiciones regulatorias de la actividad financiera en
nuestro país, que debería ser analizada por nuestros
legisladores y tribunales.
Cuando
descubrimos este libro revisando las estanterías de una
conocida librería en Rosario, en diciembre de 2001 antes de
la crisis política pero ya en la crisis económica que
remarcaba la inviabilidad del “plan”, en un rato libre
de nuestras actividades en el Tribunal de Arbitraje
Permanente de la Bolsa de Comercio de Rosario, leyendo
algunas páginas advertimos que la enfermedad que aquejaba a
nuestro país estaba descripta por la doctrina e inclusive
se arriesgaban pronósticos y remedios.
Por
ello nos pareció importantísimo apartarnos de nuestros línea
de especialidad en el comentario de libros, para ojear más
que reseñar, esta obra para interesar a los abogados,
incluso a los ciudadanos en general que están intentando
asumir un rol en la incipiente democracia.
El
mismo día que las “viejas” autoridades imponían el
“corralito” el viernes 30 de noviembre de 2001 en horas
de la tarde, sin conocer esas medidas y ante la muerte de
George Harrison, en una conferencia en la Bolsa de Comercio
de Córdoba señalaba que sentía que moría un período de
pseudo libertad que había convivido con los Beattles, y se
consolidaba un nuevo despotismo, al que nominamos ante el
interrogante del auditorio como el “despotismo
financiera”.
Sin
otro comentario, abordamos la rescensión con la transcripción
textual de muchos párrafos que, en la mayoría de las
veces, parecen como expresamente escritos en el noviembre
pasado para nuestro país.
Claro
que esta “globalización” no es la única fuente de las
penurias de nuestra Nación, sobre las que hemos abundado en
otros trabajos, pero la lógica del libro en comentario
ayuda a entender lo pasado y afrontar el futuro.
2.
Se sostiene en LA
MUNDIALIZACION FINANCIERA Génesis, costo y desafíos, a
través de la Introducción para la edición argentina, y
los capítulos 1º y último 8º por el Director Francois
Chesnais profesor de París XIII, refiriéndose a la crisis
de los tigres de malasia en el 1997 “Son crisis que nos
colocan en un tipo de situación potencialmente amenazadora
para muchas otras economías, incluso la Argentina. En cada
uno de los países involucrados, entre julio y setiembre de
1998, las crisis se desarrollaron de acuerdo con un guión
casi idéntico. Comenzaron con una devaluación de la moneda
local, que se había tornado inevitable a causa del déficit
comercial cada vez más elevado, pero cuya gravedad se debe
al hecho de que supone una ruptura de su anclaje con el dólar.
Esa decisión, inevitable por la amplitud del déficit
externo, provocó, como elemento de un solo y único
proceso, la caída libre del tipo de cambio, la huida de los
capitales a corto plazo y el derrumbe del muy débil mercado
financiero. La prensa internacional informó principalmente
sobre el crakc bursátil que acompañó al derrumbe del tipo
de cambio. Pero los verdaderos desafíos se ubican en el
plano del derrumbe del sistema bancario, que lleva a una
contracción brutal del crédito, seguida rápidamente por
la contracción de la producción... Así se comienza, prácticamente
de un día para otro, con la insolvencia de los bancos
locales, con el agotamiento inmediato del crédito para las
empresas y el inicio de quiebras bancarias en serie. El
agotamiento del crédito es muy brutal porque los bancos
internacionales pierden la cabeza. Suspenden el
refinanciamiento de los bancos locales mediante el retiro de
sus depósitos interbancarios y la ruptura de las líneas de
crédito aprobadas hasta ese momento. Ahora bien, eran los
bancos internacionales, y no los raquíticos “bancos
centrales” nacionales, quienes garantizaban antes la
liquidez bancaria. Ni los bancos, ni las empresas locales,
ni el gobierno en el caso de Indonesia, pudieron entonces
continuar asegurando el servicio de su deuda privada o pública
y todavía menos el reembolso de los préstamos a su
vencimiento. Entonces el FMI, ante la catástrofe, debe
intervenir simplemente para evitar que esos países se
declaren insolventes. Pero no lo hace a la manera de un
verdadero prestamista en última instancia (como lo hace la
Reserva Federal del Gobierno de los Estados Unidos –la
Fed), que crea liquidez sin plantear, en ese momento, la
menor pregunta o la menor condición. El FMI interviene
acompañando su oferta de préstamo (que generalmente
concreta con bastante o mucha lentitud) de condiciones
draconianas, cuyos efectos son fuertemente “procíclicos”
y no hacen más que agravar la recesión. ... La tercera
causa fue el carácter principalmente privado y muy
fragmentado de la deuda externa, lo que hizo muy difícil la
negociación sobre la reprogramación de la deuda con los
bancos internacionales, y facilitó incluso la quiebra
deliberada de algunos deudores: la “moratoria salvaje de
las deudas” utilizando una expresión del Business Week.
... El derrumbe simultáneo de los tipos de cambio en todos
los países afectados y la contracción de los mercados en
cada uno de ellos significó
que el efecto clásico de reactivación que se espera de la
devaluaciones no ocurriera, dejando su lugar a un
proceso de deflación que ha tomado proporciones
importantes... los otros países de la región más
gravemente afectados hasta hoy tienen sistemas financieros
hipertrofiados, pero una base industrial débil, dominada
todavía por producciones tradicionales con muy bajo costo
salarial... Durante el año 1998 los apologistas de la
mundialización neoliberal hicieron de todo para tratar de
negar que la economía capitalista mundial liberalizada se
encontraba (y se encuentra ahora más que nunca) enfrentada
lisa y llanamente a una amenaza de crisis financiera y de
recesión mundial... También en setiembre de 1998 se hizo
todo lo posible para ocultar a los electores brasileños
tanto la naturaleza de la crisis mundial como los vínculos
entre la recesión impuesta por el Gobierno de Cardoso y la
política seguida anteriormente, de liberalización,
desregulación y sumisión del Brasil a los imperativos de
la mundialización financiera. No es necesario explicar al
lector argentino los esfuerzos desplegados en su país en el
mismo sentido... La extensión internacional de una situación
de recesión profunda desde un polo hasta el resto del
mundo, y la transformación progresiva de una crisis
regional en crisis mundial, proceden de los tres grandes
mecanismos de propagación internacional. Estos mecanismos
son clásicos. Actuaron en condiciones diferentes y con una
articulación distinta durante la crisis de los años 1930.
Era inevitable que con la liberalización y la desregulación
generalizada de las dos últimas décadas se reconstituyeran
las condiciones para su reaparición y reactivación. El
primer mecanismo se sitúa en el nivel de la caída de las
producción y de los intercambios, y la caída del nivel de
actividad industrial y comercial... El segundo mecanismo de
contagio mundial pasa por las largas y complicadas cadenas
de créditos y deudas bancarias, resultantes de préstamos
otorgados por los bancos internacionales.... La liberalización
y la desregulación financiera, los incesantes innovaciones
financieras y el crecimiento de la todopoderosa ideología
del “mercado que siempre tiene razón” lo han dado a la
“economía del endeudamiento” un auge sin igual, al
mismo tiempo que hacen prácticamente imposible el
seguimiento y evaluación de las autoridades monetarias. ...
El tercer mecanismo de propagación internacional es bursátil.
Se refiere al contagio de una plaza financiera a otra, a los
miedos de los inversores financieros relativos al valor real
del capital ficticio que poseen en forma de activos
financieros... La economía internacional que han construido
los neoliberales es una economía ordenada hacia la
transferencia de recursos de algunas clases o capas
sociales, y de algunos países hacia otros (p. 15) ...
Durante veinte años hemos asistido en los países del
Tercer Mundo a la reaparición de las peores calamidades:
malnutrición, incluso hambre, enfermedades, muchas veces
pandemias, y en los países de la OCDE al aumento de los
desempleados, los precarizados, los sin techo, los sin
derechos. Estas calamidades no son “naturales”. Golpean
a las poblaciones que han sido marginadas y excluidas del círculo
de satisfacción de las necesidades elementales y, por lo
tanto, de las bases de la civilización, por su incapacidad
para transformar esas necesidades apremiantes en demanda
solvente, en materia monetaria.... Es producto directo del régimen
de acumulación que nació de la desregulación y la
liberalización. Supone la destrucción no sólo de millones
de empleos, sino de sistemas sociales de producción
enteros. Destrucción permitida por la sumisión del
progreso técnico a las señales más acotadas de la
ganancia, por la total libertad de movimiento otorgada al
capital y por la puesta en competencia de formas de producción
social que no tienen la misma finalidad: maximizar la
ganancia, por un lado; asegurar las condiciones de la
reproducción social de comunidades de campesinos, de
pescadores o de artesanos por otro.- Entre los apologistas
de la “mundialización feliz” ha sido de buen tono
celebrar la “victoria del consumidor sobre el
productor”, así como la “revancha de los
prestamistas”. Se ha simulado olvidar que los
“productores”, es decir los asalariados, son también
consumidores, y que a fuerza de despedir a los obreros en
los países capitalistas avanzados y de quitar, por la
liberalización, sus medios de vida a los campesinos en los
países del Tercer Mundo, el círculo de los consumidores se
achica (p. 17). El consumo de las capas rentistas, las que
viven completa o parcialmente de ingresos financieros
(intereses de las obligaciones o dividendos de las acciones)
puede sostener la demanda y la actividad en los Estados
Unidos y en algunos otros países que son fuente de flujos
masivos de capitales de colocación. Pero en el plano de la
macroeconomía del sistema mundial, ningún consumo rentista
podrá jamás compensar los mercados destruídos por el
desempleo masivo o la pauperización absoluta impuesta a
comunidades que antes podían asegurar su reproducción y
expresar una cierta demanda solvente... Las soluciones deben
buscarse más allá de las finanzas, aun cuando la situación
financiera exigirá ciertamente soluciones de defensa
indispensables por parte de aquellos que no aceptan la
subordinación de los países a los intereses del capital
rentista.... Se trata de “la implementación de una economía
internacional de valorización del capital bajo su forma
financiera...”. Sigue luego Chesnais en su “Introducción
general” (capítulo 1 del libro) afirmando que se sostiene
“en especial por personas que no pueden tener su opinión
sino de segundo mano, que la mundialización financiera
tendría un carácter “irreversible”, que muchos de sus
efectos serían “ineluctables”, y que no habría ninguna
otra alternativa más que adaptarse, tanto para lo menor
como para lo peor” (p.41) “Si el movimiento social
preparara el terreno más clara y profundamente de lo que
había comenzado ha hacerlo en Francia en diciembre de 1995,
“lo impensable” podría ser también pensado en el ámbito
económico –un cuestionamiento del carácter sacrosanto de
la deuda pública, por ejemplo, cuya aceptación es la
piedra angular del dominio de las finanzas- a igual título
que en todas las otras esferas de la vida social” (p.
42-3). Hoy en 2002 el F.M.I. comienza a hablar de que habría
que preparar en el ámbito internacional una suerte de ley
de quiebras, para atender “lo impensable”, y ello como
resulta de la crisis argentina.
Suzanne
de Brunhoff escribe el capítulo 2 “La inestabilidad
monetaria internacional”, del que rescatamos en la línea
que estamos desarrollando a pág. 62 “Los mercados
financieros impusieron una norma de rentabilidad financiera
elevada, con variaciones locales que dependían de la
influencia de los arbitrajes financieros privados... Este
cambio de régimen financiero afectó en los estados
capitalistas desarrollados a los deudores más vulnerables
(“crisis de la deuda” de los países periféricos en los
años 1980), así como al empleo, a los salarios, a la
protección social, al mismo tiempo que al endeudamiento público...
Desde los años 1980 algunos economistas admiten como
postulado la “incompatibilidad” de tres situaciones: un
país “abierto” no puede tener al mismo tiempo un
mercado libre de capitales, un tipo de cambio fijo y una política
monetaria autónoma; sólo dos de estas situaciones son
compatibles entre sí... en todos los casos se admite el no
tocar la libertad de movimiento de los capitales, ni sus
efectos sobre las normas de financiamiento interno; esto
supone que se reduzcan los gastos públicos internos de los
países, y que se compriman los costos salariales... El
mantenimiento del papel del dólar en la cima de la pirámide
de la moneda resulta especialmente de la potencia financiara
de los Estados Unidos, cuyos mercados financieros y grandes
bancos multinacionales son los primeros del mundo. Sin
embargo, las nuevas normas internacionales de las finanzas,
inflación escasa y remuneración elevada del dinero, también
se manifiesta en el país: fuerte aumento de la desigualdad
de los ingresos, estancamiento o baja de los salarios
reales, e inseguridad del empleo...”. Plantea como solución
que “En 1978, J Tobin (p. 70) recomendó una medida política
que debía ser tomada simultáneamente por todos los
estados... poniendo impuestos moderados a todas las
operaciones de cambio a corto plazo, de modo de desalentar
aquellas que tienen por único objetivo la obtención de
ganancias de cambio... La propuesta de Tobin, aunque utópica,
es sin embargo realista, en el sentido de que implica una
modificación de la relación de fuerzas, hoy excesivamente
favorable a los financistas de la nueva “internacional
dorada”... y con el mito de los beneficios de una
“globalización financiera” sin límites
institucionales... Tan grandes son los desafíos de una
reforma eventual del régimen cambiario que cambios “por
arriba” son difícilmente concebibles sin movimientos
“por abajo” de los asalariados perjudicados por las políticas
monetarias actuales, o en ausencia de una grave crisis
internacional...”.
Robert
Gutmann, profesor de la Universidad de Nueva York, en el capítulo
3 “Las mutaciones del capital financiero” señala que
“los desarrollos recientes relativos al dinero y la
actividad bancaria... han llegado a dominar el contexto
socioeconómico de nuestra existencia cotidiana. Estos
desarrollos, que se manifiestan ya sea en las tasas de interés
elevado, en los tipos de cambio imprevisibles, o incluso en
el carácter volátil de los mercados, están en vías de
someter a fuertes tensiones nuestro sistema económico. A
menos que se les ponga un freno, amenazan con crear las
condiciones de crisis agudas, crisis que los gobiernos tendrían
dificultades en enfrentar”. Y a pág. 86 “Una vez que
los bancos comprenden que podrán contar con la ayuda del
estado en caso de quiebra, pueden verse tentados a llevar a
cabo estrategias aún más riesgosas. Si estas estrategias
funcionan bien, los rendimientos son elevados, pero si no
ocurre así, las pérdidas pueden ser transferidas a otros.
Este problema de riesgo moral demuestra por sí mismo los
costos sociales potenciales de la desregulación de los
bancos y de su salvataje cuando extienden desmesuradamente
su campo de actividad. Es más razonable mantener la
estabilidad del sistema bancario, en primer lugar, con una
regulación apropiada. Entonces, tarde o temprano los
gobiernos deberán establecer un nuevo marco de regulación
que pueda afrontar el desafío de la moneda electrónica y
de las actividades bancarias transnacionales”, siguiendo a
pág. 91 “Hace ya un siglo, Marx (1894) estableció una
distinción entre dos tipos de capital financiero, a saber:
los préstamos a mediano o largo plazo que rinden un interés,
y lo que él llamó “capital ficticio”. Según Marx,
este último comprendía créditos intercambiables contra
compromisos futuros financieros (títulos) cuyo valor se
derivaba enteramente de la capitalización del ingreso
esperando sin ninguna contrapartida directa en capital
productivo. Marx identificó, como principales fuentes de
capital ficticio... a los títulos de la deuda pública y al
dinero crediticio propiamente dicho... hoy operamos
exclusivamente con esta forma de la moneda... La dimensión
del capital ficticio del dinero crediticio es reforzada por
el hecho de que su creación esta ligada muy frecuentemente
a la adquisición por el banco central de los títulos de la
deuda pública...” (p.92).
En
el capítulo 4 “Desequilibrios mundiales e inestabilidad
financiera: la responsabilidad de las políticas liberales.
Algunas referencias keynesianas”, el Profesor en la
Universidad de París XIII Dominique Plihon, explica a pág.
115 que “La evolución reciente de los países
industrializados está marcada por la inestabilidad
financiera y por una desaceleración del crecimiento económico.
Las crisis se suceden y se aceleran en los mercados
cambiarios y en los mercados de capitales internacionales.
Estas disfunciones deben ser vinculadas a ... la
“globalización financiera”, es decir, la creación de
un mercado planetario del capital financiero... (del que)
derivó, de una manera fatal, hacia un régimen de finanzas
especulativas, fuente de inestabilidad... (que) abordarán
las consecuencias nefastas de las finanzas liberalizadas
sobre la economía mundial, especialmente como consecuencia
del alza duradera del nivel de las tasas de interés
reales... el nuevo orden financiero internacional (p. 120)
consagra el dominio del acreedor sobre el deudor... La
desaceleración del crecimiento engendró importantes
tensiones en los mercados de trabajo, trayendo un
crecimiento irreversible del desempleo... El crecimiento
económico (p. 125) se volvió insuficiente para
“reembolsar” la carga de intereses de las deudas públicas;
los déficits y las deudas públicas empezaron a crecer más
rápido que el PIB... Existe un vínculo directo entre el
crecimiento del poder de las finanzas globalizadas y
liberalizadas, por un lado (p. 127) y el aumento de los déficits
públicos en los países industrializados desde principios
de los años 1980, entre otros (les interesaba prestar,
agregamos nosotros)... Los PED endeudados están en situación
de cesación de pagos después del alza brutal de la tasa de
interés y del dólar, alza que acrecienta fuertemente la
carga de la deuda (p. 129)” y a pág. 131 agrega “Desde
entonces (el A. se refiere a la década del 80), el que
invierte (o toma en préstamo) busca el mejor rendimiento,
pasando de un título a otro, o de una moneda a otra, o de
un procedimiento de cobertura a otro: de la obligación en
francos a la obligación en dólares, de la acción a la
opción, de la opción al futuro...
En resumen, estos mercados particulares (el financiero, de
cambios, de opciones, de futuros
...) se transformaron en subconjuntos de un mercado
financiero global, convertido a su vez en mundial. El
sistema financiero internacional se volvió un megamercado
único del dinero... Pero al proceder a una liberalización
total de las finanzas, las autoridades monetarias de los países
industrializados abrieron una caja de Pandora, haciendo
surgir las finanzas especulativas (Plihon, 1996). Tal
evolución no es sorprendente. Había sido prevista por
Keynes, para quien “el riesgo del predominio de la
especulación tiende a crecer a medida que progresa la
organización de los mercados financieros” (capítulo 12
de la Teoría general del empleo, del interés y de la
moneda, 1936) .... la naturaleza misma (p. 133) del sistema
financiero internacional se ha transformado, estando éste
ahora dominado por la especulación (Bourguinat, 1995).-
Se
conoce la definición clásica de la especulación hecha en
1939 por N. Kaldor: “compra o venta de bienes con intención
de reventa (o de re-compra) en una fecha posterior, cuando
la acción está motivada por la esperanza de una modificación
del precio vigente y no por una ventaja ligada al uso del
bien, una transformación cualquiera o la transferencia de
un mercado a otro”. En otras palabras, la especulación
corresponde al conjunto de operaciones que se inician para
obtener ganancias de capital futuras y cuyo objeto no es el
de contribuir, directa o indirectamente, al financimiento de
la producción y del comercio”.- Hoy en día, una gran
parte de las transacciones financieras está directamente
impulsada por expectativas de plusvalía futuras en la
cotización de los títulos. Pero decir que los mercados se
han vuelto fundamentalmente especulativos equivale a señalar
otros dos aspectos (Cartapanis 1994). Por una lado, hoy
predominan en estos mercados los actores que razonan a muy
corto plazo. La miopía creciente de todas las categorías
de operadores es señalada de manera unánime (Goldstein et
al. 1993). Por otro, los operadores tienen tendencia a
abstraerse de la realidad de los fundamentals en beneficio de la búsqueda de una opinion
en cuanto a la tendencia del mercado. Esta desviación
especulativa aparece pues los mercados se han vuelto más
volátiles y los inversores carecen de puntos de referencia
para anclar sus expectativas... El éxito de los títulos
emitidos por los Tesoros Públicos de los países
industrializados se explica fácilmente: son los créditos
negociables menos riesgosos, ya que la firma del Estado es
la mejor garantía posible, porque éstos no pueden
quebrar... Es así como en la mayoría de los países el
Tesoro designó operadores “especializados” en valores
del Tesoro que, mediante ciertas ventajas, se obligaron a
asegurar un mercado permanente (p. 134)... Finalmente (p.
135), se crearon contratos a término de la deuda pública,
ésta fue una medida esencial pues los productos derivados
–de los que forman parte los contratos a términos, o futuros-
son hoy el principal canal de la especulación
financiera.... el costo de esta política fue elevado en términos
de crecimiento y de desempleo... y hemos asistido
ineluctablemente a un aumento de la importancia del déficit
y de la deuda pública... el déficit publico es de un monto
prácticamente igual de los intereses de la deuda pública
(p. 136)... Estos comportamientos especulativos (p. 140)
constituyen desde entonces una verdadera “espada de
Damocles” sobre la cabeza de las autoridades públicas
francesas, que están entrampadas por el famoso “triángulo
de incompatibilidad” según el cual no se pueden tener
simultáneamente estabilidad de la moneda, movilidad de los
capitales y autonomía de la política financiera. A partir
del momento en que se acepta el principio de las finanzas
liberalizadas, hay que garantizar la estabilidad monetaria y
asegurar la libre circulación de los capitales
internacionales; por lo tanto, ya no hay independencia de la
política monetaria....
En
el apartado nominado Efectos
desvastadores de las tasas de interés reales elevadas a
(p.145) se aporta que “El alto nivel de las tasas de interés
reales tiene algunos efectos importantes. Contribuye a
acortar el horizonte de los agentes económicos ya que el
precio del futuro, medido por la tasa de interés, aumenta.
Así se explica el hecho de que se privilegie la
rentabilidad a corto plazo en detrimento de proyectos de
inversión a más largo plazo. Por otra parte, el nivel
elevado de las tasas reales conlleva la supremacía del
capital financiero por sobre el capital productivo (Guttman,
1994). En tal contexto, las empresas ya no se sienten
incitadas a invertir y a desarrollarse, pues el costo del
endeudamiento es superior al rendimiento esperado del
capital productivo (efecto de palanca negativo). Las
inversiones financieras, bajo la forma de compra de títulos,
se vuelven más rentables. ... Es en este contexto donde se
desarrolla el “capital ficticio”, es decir, los activos
financieros negociables cuyo valor depende del estado del
mercado y que está disociado de las vicisitudes del riesgo
industrial. Como estos activos son negociables en el
mercado, son más líquidos que los créditos
correspondientes al capital tomado en préstamo (los créditos
de los bancos en las empresas). Estas propiedades alientan
las tomas de posición especulativas cuyo objetivo es, como
ya hemos visto, la obtención de plusvalías en operaciones
que no tienen por objeto el financiamiento del capital
productivo.... los agentes económicos tienen la opción
entre dos actitudes: “emprender”, lo que consiste en
prever el rendimiento descontado de las inversiones
productivas; o “especular”, lo que equivale a prever la
“psicología del mercado”.... Cuando la incertidumbre
del futuro es grande, la economía empresarial retrocede en
beneficio del espíritu de circulación (p.146)...- En el
Tratado sobre la reforma monetaria (1923) Keynes explica que
los mercados financieros sólo contribuyen al buen
funcionamiento de la empresa si existe una separación de
funciones entre quien invierte y quien ahorra. La confusión
entre estas dos funciones significa que el espíritu
empresarial disminuye y, simétricamente, la especulación
crece... Con el aumento de poder de los inversores
institucionales internacionales, hoy se asiste precisamente
a esa confusión en las funciones de ahorro y de inversión
denunciada por Keynes.... Estos fondos de inversión imponen
sus criterios de gestión a las empresas en las cuales
controlan el capital y la deuda: es el sistema del corporate
goverment o “gestión corporativa de la empresa”
(Albert et al. , 1994) que consagra la supremacía de la lógica
financiera en las empresas y los bancos.... Con el fin de
analizar el comportamiento de los bancos frente a la crisis
(p. 150), resulta útil distinguir tres categorías de créditos
bancarios, según el destino de los mismos (Pollín, 1992).
El primer tipo sirve para financiar el aumento del capital
productivo (crédito productivo); el segundo financia la
adquisición de activos patrimoniales ...(crédito
especulativo); el tercer tipo de crédito permite financiar
los gastos corrientes... (crédito sustitutivo)... La
actividad especulativa de los bancos se orientó luego hacia
los productos derivados, es decir hacia operaciones con
instrumentos a plazo y condicionales. En 1993, el monto
ficticio de estas operaciones para los AFB, registradas
fuera de balance, era cinco veces superior al tamaño del
balance.. Es ésta una situación muy peligrosa cuando se
sabe que los bancos norteamericanos e ingleses... quebraron
especulando con productos derivados. .... A mediados de los
años 1990 las políticas liberales ingresan en una callejón
sin salida. Por una doble razón. En primer lugar, la
liberalización financiera se ha traducido en una
“dictadura de los mercados” frente a la cual las
autoridades nacionales se han vuelto impotentes. En segundo
lugar, las políticas públicas se apoyan en esquemas de análisis
inadecuados, lo que las conduce a errores de diagnóstico.....
Los agentes públicos y privados (p. 153) endeudados están
obligados a sanear su situación financiera, lo que los
lleva a reducir sus gastos y a deprimir la actividad económica...
Según la concepción dominante, son los propios déficits públicos
los responsables del elevado nivel de las tasas de interés
... y una caída de la producción. Entonces, la caída de
las tasas de interés y el retorno a un crecimiento
equilibrado requieren una política presupuestaria
restrictiva, que no puede ejercer más que un impacto
positivo sobre el crecimiento económico pues reduce la
“evicción” de los gastos privados por los gastos públicos.
Este enfoque, inspirado en el paradigma neoclásico, es el
que inspira a su vez las recomendaciones de la OCDE y del
FMI, y el que constituye la doctrina oficial de los
principales países industrializados. Pero es una visión
que parece estar fuertemente contradicha por los hechos...
Basar las políticas económicas en semejante error de diagnóstico
no puede más que conducir a desilusiones... el déficit público
es menos la causa que la consecuencia del nivel elevado de
las tasas de interés... La liberalización financiera dio
un poder exorbitante a los mercados y redujo
considerablemente el papel de la política monetaria. Se
trata entonces de restaurar la eficacia de la política
monetaria frente a las finanzas internacionales (p. 155) ...
los mercados provocan las crisis cambiarias al anticiparlas.
Son los ataques especulativos los que motivan las
modificaciones de la policía económica.... Keynes (p. 157)
ya había sugerido en 1936 que un impuesto sobre las
transacciones financieras daría un peso creciente a los
operadores “fundamentalistas” y reduciría la
importancia de la especulación...
Si
se considera que los mercados no pueden autorregularse,
parece necesario implementar un control y una reglamentación
prudenciales más restrictivos. Sin duda será necesario que
se produzca una crisis financiera grave para que este
enfoque de regulación pública de los mercados financieros
se imponga verdaderamente.... Los mercados dudan (p. 159)
–con justa razón- que las políticas actuales puedan
resolver los grandes problemas económicos inmediato, a
saber: el desempleo y el déficit público. Pero lo que los
mercados no ven, es que ellos mismos son ampliamente
responsables de la crisis actual. Pues ha sido bajo su presión
(o bajo su “dictadura”) que las autoridades monetarias
fueron llevadas a aplicar políticas restrictivas que
terminaron... en un elevado nivel de las tasas de interés
reales, en la desaceleración del crecimiento y en el déficit
público... ¿Qué principios deberían guiar a las políticas
macroeconómicas –monetarias y presupuestarias- para salir
del actual callejón sin salida? El objetivo prioritario de
la política monetaria debe ser el de bajar las tasas de
interés para llevarlas al nivel de la tasa de crecimiento
del PIB... una baja coordinada (p. 161) y creíble de las
tasas de interés en la economía mundial sería mucho más
eficaz para reducir el déficit público que las políticas
actuales de aumento de los impuestos y de disminución de
los gastos públicos de funcionamiento o de capital... Según
la ortodoxia liberal actual, la acción presupuestaria debe
estar totalmente subordinada al objetivo de reducción del déficit
público, de manera de apaciguar el temor de los
mercados.... Tal concepción es evidentemente ineficaz y
peligrosa... Los propios teóricos liberales han
evolucionado recientemente y admiten ahora el papel positivo
que tiene el Estado ... para el crecimiento las inversiones
en los ámbitos de la infraestructura, de la capacitación,
de la investigación y del desarrollo (Guellec y Kile,
1995).... los principales países industrializados están
(p. 163), a mediados de los años 1990, en un callejón sin
salida: al liberalizar los sistemas financieros las
autoridades públicas se pusieron a merced de los mercados.
Estos últimos impusieron entonces políticas de ajuste que
engendraron una desaceleración del crecimiento así como un
aumento de los desequilibrios y de la inestabilidad económica
y financiera. El círculo vicioso de la deuda pública,
alimentado por el alza de las tasas de interés... es la
mejor ilustración del fracaso de estas últimas. Sólo una
política cooperativa de “re-reglamentación”
financiera, acompañada de una distinción monetaria junto a
una política presupuestaria rigurosa que rehabilite el
papel motor del gasto público, podría sacar a la economía
de los países industrializados de la actual situación de
inestabilidad y de crecimiento lento....”
Claude
Serfati, profesor en la Universidad de Saint-Quentin
presenta el capítulo 5 sobre “El papel activo de los
grupos predominantemente industriales en la finaciarización
de la economía” (p. 165 y ss.) donde afirma “hemos
querido señalar el hecho de que uno de los resultados de la
globalización financiera es que las fronteras entre las
actividades financieras y las actividades industriales de
los grupos se ha vuelto cada vez menos estancas... la
globalización financiera ha aumentado considerablemente las
oportunidades de ganancias puramente financieras, acentuando
la “financiarización” de los grupos industriales y, por
lo tanto, de la economía mundial (p. 205)... y se puede
pensar que esta “lógica financiera” empuja a los grupos
franceses a tomar su lugar al lado de los otros grupos
multinacionales en los movimientos desestabilizadores contra
la moneda... (por lo que) sería interesante saber, por
ejemplo, qué empresas francesas especulan contra el franco
al mismo tiempo que reclaman una ayuda del estado... los
gobiernos franceses llevan a cabo, desde hace cerca de
quince años, una política económica cuyos resultados en términos
de empleo y de cohesión social son dramáticamente
perceptibles, sin por eso haber logrado, al menos, impedir
la explosión de la deuda pública...” (p. 206).
El
capítulo 6 sobre “El papel de los fondos de pensión y de
inversión anglosajones, en el auge de las finanzas
globalizadas” es afrontado por Richard Farnetti, Profesor
de la Universidad París III (p. 207) señalando que “El
crecimiento de las poderosas instituciones del
capital-dinero concentrado, como son los fondos de pensión
y otros fondos de inversión anglosajones, está en el
centro del proceso de globalización financiera
internacional, que pesa de manera cada vez más determinante
sobre la evolución económica mundial.... como se ha
mostrado en una obra de título muy sugerente, Labor`Capital,
es con el dinero de los asalariados con los que el capital
financiero ha logrado encontrar esta nueva fuerza, y ésta
no es la menor de las paradojas (Ghilarducci, 1992)... La
predilección por la forma titularizada favorece todas las
formas de especulación... Cada vez más, los fondos de
pensión y de inversión anglosajones se arriesgan
especulando con divisas, materias primas e instrumentos
financieros virtuales altamente sofisticados, como son los
productos derivados, fuentes de inmensos beneficios o de pérdidas
no menos importantes... hoy ya no existe patrón oro sino
una inmensa pirámide de activos financieros, la mayoría de
las veces totalmente ficticios (Swoboda, 1995, p. 242)...
“los ingresos continuadamente crecientes que obtienen los
fondos de pensión reflejan, en cuanto a los fondos, la
ventaja que el capital ha sabido reconquistar sobre el
trabajo" (Financial Times, 13-14 de enero de 1996, p.
XVIII, sección II). Esta iniciativa se expresa de manera
creciente en la forma jurídico-administrativa del corporate
governance. Consciente de los formidables peligros
potenciales de reacción política y social que tal sistema
engendra, la revista The Economist (que refleja bien las opiniones de la City y
especialmente la de los inversores institucionales) se ha
lanzado recientemente a una “defensa e ilustración de la
especulación”, en la cual se presenta al mercado
financiero como un lugar donde la información circula
libremente, de manera casi perfecta y sin costo... Al
observar las recientes crisis bursátiles y financieras que
han transformado a los mercados y casi dislocan al SME,
puede dudarse de la benevolencia de ese “dictador” (sinónimo
de inversores institucionales) ...El poder de estos fondos
no tiene de parecido más que la misma voluntad consciente e
implacable de imponer un nuevo totalitarismo sistémico, con
la pretensión de ser irreversible, lo que un crítico ....
asimila nada menos que a un universo estilo campo de
concentración del tipo de los “galags” soviéticos
(Clairmont, 1996) La economía inglesa, más “avanzada”
en este plano que su homóloga norteamericana, muestra ya
todas las devastaciones ocasionadas por la gangrena rentística...”.
“La
financiarización excluyente: las lecciones que brindas las
economías latinoamericanas” constituye el capítulo 7 a
cargo de Pierre Salama Profesor de París XIII (p. 237),
donde afirma “La financiarización, vinculada a la
liberalización de los mercados financieros frena el
crecimiento de la tasa de inversión ya que una parte
importante de la plusvalía se dirige hacia esos mercados
tan lucrativos. La inversión está lejos de alcanzar el
nivel que tenía en los años 1970.... A falta de un aumento
suficiente de la tasa de acumulación, algunas economías,
entre las cuales está la Argentina, parecen orientarse
hacia una reestructuración que privilegia un retorno a sus
economías a la predominación del sector primario. Otras
tratan de modificar la forma de sus inversiones importando
las últimas técnicas... Es lo que ha ocurrido (p.275) en
paneles enteros de la industria de los países de América
Latina, siniestrados por la incapacidad de resistir la
competencia externa (el ejemplo más claro es México), y es
lo que explica la sustitución masiva de los bienes
producidos localmente por los importados ... conduce a
reducir lo más posible los tiempos muertos en el tiempo
total de trabajo, a intensificar el ritmo del trabajo
gracias a la implementación de talleres flexibles, a
calcular el tiempo de trabajo anualmente antes que por tarea
disminuyendo así de facto el salario, a buscar una
flexibilidad externa precarizando los empleos, con el riesgo
de debilitar la lógica participativa de la organización
flexible de la producción ... pero he aquí también por qué
el tratar de superar la restricción financiera por esta vía
produce fracasos a corto plazo... le sigue con gran rapidez
la adopción de la organización flexible, pero también su
caricatura.- Perdura una combinación de formas de explotación
antiguas con formas modernas que son grotescas. Salvo que la
tasa de inversión aumente fuertemente, el crecimiento de la
productividad del trabajo se traduce en una pérdida de
empleos en el sector industrial y en los servicios
“modernos”. La economía informal ubicada en la
industria se enfrenta progresivamente con problemas análogos
a los de la economía formal, en la medida en que sufre la
valorización de la moneda y su falta de competitividad, a
pesar los bajos salarios y de no pagar una serie de cargas.
Le resulta cada vez más difícil crear empleos en cantidad
suficiente. Se desarrolla entonces la economía informal de
los servicios, pero en el segmento de estricta
sobrevivencia. La exclusión, ya considerable, aumenta. La
pobreza, que ayer crecía al ritmo de la aceleración del
alza de los precios, encuentra ahora otra fuente para su
desarrollo: la insuficiencia en la creación de empleos (P.
Salama, 1996).”
El
análisis doctrinario y crítico, con profusos gráficos y
estadísticos, nos va permitiendo comprender científicamente
los males que también sufre nuestra Nación y que venimos
describiendo desde hace años.
El
cierre lo formaliza el director de la obra Francois Chsnais
en el capítulo 8 “Mundialización financiera y
vulnerabilidad sistémica”, del que extraemos de p. 327
“la hipertrofia de la esfera financiera se integra a una nueva
configuración histórica del capitalismo mundial, a la
cual contribuye la situación de exorbitante privilegio que
le acuerdo a los “acreedores”. Estos acreedores son
propietarios de activos financieros que tienen
invariablemente un componente de capital ficticio, que
contribuyen a modelar de manera decisiva el movimiento del
conjunto. Pues es principalmente en función de estos
acreedores que se toman las medidas de reducción continua
de los gastos sociales, de desregulación y privatización
de los servicios públicos, y de marginación económica y
social de una fracción creciente de los trabajadores y de
os jóvenes todavía sin empleos, conminados en adelante a
considerar la obtención o el mantenimiento de un empleo
como un “privilegio”.- Sólo la amnesia histórica,
junto a los llamados interesados a someterse a la condición
“ineluctable” de los cambios y a resignarse frente a la
“tiranía de los mercados”, puede acreditar la idea de
que un régimen marcado por una dinámica acumulativa de
escasa acumulación industrial, de empleos cada vez más
escasos y precarios, y de regresión social y política,
pueda ser considerado como “irreversible” y revestido de
alguna legitimidad histórica”.
3.
Cuando escribimos estas líneas, el Presidente Duhalde
intenta justificar los subsidios estatales a los sectores
empresarios, con la referencia a la “usura” a la que han
estado sometidos desde hace muchos años.
En
ocasión de trabajar en el proyecto de ley sobre “factura
de crédito”, colaborando específicamente con el Banco
Central de la República Argentina y la Cámara de Diputados
de la Nación, el objetivo era paliar el costo del crédito,
lo que fue saboteado por las grandes empresas para favorecer
su ingeniería financiera a través de los contratos de
“sub provisión”.
Luego,
cuando distinguidos Diputados del Congreso de la Nación
tuvieron a bien consultarnos sobre las disputas en torno al
proyecto de ley de tarjeta de créditos, sugerimos
simplificar la normativa limitándose a poner un tope a las
comisiones y a los intereses, bajo una norma que tipificara
un delito de usura “objetivo”, con sanciones económicas,
fijando un porciento sobre el cual se materializara la
infracción.
Se
estimula el incumplimiento cuando se admite libertad de
tasas financieras y se limita la tasa del interés
“judicial”.
En
el libro que comentamos se clarifica la cuestión
substancial: capitales ficticios y altas tasas de interés
real derrumban la inversión productiva, generando pobreza y
desempleo.
Córdoba,
8 de febrero de 2002.
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