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Comentario bibliogrã¡fico


“Todo Precio es político”, de Augusto Costa (Buenos Aires, Aguilar, 2019)



Citar: elDial.com - CC5EC0

Copyright 2020 - elDial.com - editorial albrematica - Tucumán 1440 (1050) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina


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“Todo Precio es político”, de Augusto Costa

(Buenos Aires, Aguilar, 2019)

 

Por Walter F. Carnota

 

 

Augusto Costa indaga: ¿por qué hay precios? Y, como indagación adicional, ¿de dónde surgen? Para ello, comienza contra-intuitivamente y en lo que denomina como la era de la “pos-grieta”, con la economía clásica de Adam Smith. Sus disidencias con el autor de La riqueza de las naciones no le impiden escudriñar de comienzo en su legado y advertir que el economista de origen escocés encontró la clave de bóveda del sistema: la especialización o división de trabajo que genera una sociedad de mercaderes, ya que nadie puede vivir con lo que produce. El precio infundirá orden, lo cual para nosotros ya da una primera señal de su politicidad[1].

  

Tal como se conoce por conventional wisdom, para Smith el mercado se guiaba por la famosa “mano invisible”. Aquí comienzan las observaciones críticas de Costa: en la sociedad no hay ni plena libertad ni total igualdad para fijar precios. La competencia pura se halla distorsionada en el plano fáctico por la concentración de los formadores de precios. Es decir, para Costa, una cosa es la “sociedad de la competencia”, que es la que suele mostrar la academia clásica y las posturas políticas que la siguen, y otra muy distinta es la realidad de la “sociedad de la concentración”, que genera desigualdades. Allí el Estado, y su marco regulatorio, deben actuar -según propugna- más que como un mero árbitro, de lo que testimonia su actuación como Secretario de Comercio y su programa de “Precios Cuidados”, al que dedica varias páginas con detalles acerca de su implementación, aunando teoría y praxis.

  

Es el diseño institucional dado en su momento por las Leyes de Defensa de la Competencia, de Lealtad Comercial, de Defensa del Consumidor y de Abastecimiento, el que sirve de contexto a las políticas públicas. Y las reformas legislativas, de normas que son de derecho público, pasarán por esas coordenadas. Es decir, el Estado, la política y el derecho[2], son necesarios en materia de precios frente a impulsos cambiarios, tarifarios, de oferta, de demanda y demás que tienden a empujarlos para arriba (“inflación”). Advertimos que estos marcos regulatorios no son meras superestructuras, sino que adquieren centralidad en la construcción lograda por el escritor de este volumen.

 

Destáquese que en tal sólo ocho capítulos y en 237 páginas, el autor logra desmitificar el proceso de fijación de precios. Con prosa amena y ágil, sub-títulos marketineros y anécdotas personales y familiares, algunas de las cuales no tienen desperdicio, el libro logra entretener en cuestiones que de ordinario son arcanas y alambicadas. Es decir, lo puede leer con facilidad tanto el economista que coincida o discrepe con fundamentos científicos, como el ciudadano común, ya que todos somos consumidores.

 

A la postre, la decisión de tener un rol más activo o pasivo en el mercado es de tipo político[3], y su derivación, los precios, también, conclusión contundente a la que arriba el autor y que da título a su libro.

 

 



[1] Hay derecho porque hay sociedad como ya decían los romanos, y hay precios porque necesitamos un parámetro para intercambiar los bienes que producimos con los que producen otros.

[2] En definitiva, señala en p.200, “la verdadera cuestión de fondo” es el marco institucional.

[3] En este sentido, no sólo las tarifas serían un precio político, o lo serían en un sentido muy estricto o acotado del término.

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