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El urbanista, historiador y sociólogo crítico
estadounidense Mike DAVIS es el responsable de los trabajos incluidos en este
libro, que, si tiene algún inconveniente en esta edición, es el de no
contarnos quién es su autor.
En
su curriculum vitae se presenta como un antiguo camionero, uno de los
varios empleos que tuvo mientras desarrolló sus investigaciones. Enseñó teoría
urbana en el "Southern California
Institute of Architecture", fue investigador del "Getty Institute" y ganó el premio de la "MacArthur
Fellowship", aunque parece ser, a pesar de los reconocimientos, que
siempre tuvo problemas con los académicos y los funcionarios.
Su
experiencia laboral, su formación marxista y el haber sido vecino del estado de
California desde su nacimiento en 1946, son circunstancias que le permitieron a
DAVIS realizar las miradas más críticas y reveladoras sobre los peligros de
las políticas penales implementadas en la ciudad de Los Angeles y, de allí, en
el resto de los Estados Unidos y luego el mundo. Más allá de su percepción,
su aspecto físico (además de crítico es un hombre duro) le dio la posibilidad
de realizar la tarea de sumergirse en la vida de los más afectados por las
consecuencias de las políticas económicas que comenzaron en la era REAGAN.
Mike DAVIS es autor de varios libros, pero nunca completó su doctorado.
Entre ellos se destacan “Prisoners of the American Dream” (1986), el brillante y famosísimo
-por su gran repercusión en Estados Unidos- “City
of Quartz: Excavating the Future in Los Angeles” (1990), “Ecology
Of Fear: Los Angeles and the Imagination of Disaster” -que es de donde
surgen los artículos que se traducen en la obra que es objeto de este
comentario- y, por último, el más reciente “Magical
Urbanism: Latinos Reinvent the U.S. Big City” (2000).
En los tres ensayos de esta edición, DAVIS presenta un inteligente análisis
crítico sobre las formas actuales que asume el capitalismo, que se imponen
primero en los Estados Unidos para, posteriormente, expandirse al resto del
planeta con la globalización de la miseria, la violencia represiva y el miedo.
Las nuevas formas de urbanismo ("guetización"
de zonas pobres y "bunquerización"
de zonas ricas), las políticas estatales de recorte de gastos sociales, la
precarización del empleo, el endurecimiento de la represión penal y el aumento
de la población reclusa son elementos que se encuentran íntimamente
relacionados en este nuevo modelo autoritario de explotación, que importa
grandes ganancias a quienes especulan con la industria inmobiliaria, la de las cárceles
y la de la seguridad.
El
primero de los tres ensayos, que le da su título al conjunto, fue publicado
originariamente en inglés en 1992 (después del levantamiento de “Rodney
King”) y su versión definitiva data de 1995. En su libro de 1990 (“City of Quartz...”), DAVIS ya había anticipado el escenario
urbano desigual, socialmente erosionado y militarizado del proyecto que la
ciudad de Los Angeles hoy exporta al resto del mundo y que va, incluso, más allá
de la utopía negativa de la película “Blade
Runner”.
Para
realizar el mapa explicativo de este modelo de ciudad, DAVIS recupera la tradición
de la escuela de sociología de Chicago, que en las primeras décadas del siglo
XX produjo herramientas que hoy nos son imprescindibles para analizar los nuevos
métodos de control social aplicados al espacio urbano. En especial, el autor
recupera el análisis de Ernest W. BURGESS y su descripción de la ciudad con la
combinación de media luna y diana que retrata la ecología urbana haciendo
hincapié en las variables "ingresos", "valor del suelo",
"clase" y "raza". DAVIS proyecta este diagrama sobre el
modelo actual, añadiendo nuevos factores como el de la "edad" (ya que
California se está convirtiendo en una gerontocracia blanca que pretende
protegerse de los jóvenes marginados) y el más determinante: el
"miedo". Con todo esto se describen las diversas zonas de Los Angeles,
la ciudad que actualmente ha reemplazado como laboratorio a las de Nueva York y
de Chicago.
Lo
que se ha llamado el “renacimiento”
de la ciudad es, en realidad, una estrategia planeada por especuladores
inmobiliarios y, en parte, la consecuencia de los disturbios de “Watts” de 1965, y ha implicado el segregamiento del nuevo corazón
urbano y varias villas residenciales en forma de “bunkers” inaccesibles. Las barreras arquitectónicas, la
vigilancia por videocámaras, el personal de seguridad y la militarización de
la zona hacen imposible cualquier desorden en el centro financiero, y ello quedó
evidenciado en 1992. A este centro, cuya construcción reportó pingües
negocios, lo rodea una amplia zona de "barrios-guetos" donde todo
vale: la violencia de una juventud abandonada, la de las mafias que se
enriquecen, la de los escuadrones privados de la muerte y la de las actuaciones
sin regla de la policía. El resultado es un índice de violencia y muerte sin
precedentes. Atraviesan y rodean a aquéllos lo que DAVIS llama “barrios de
control social”, espacios de control disciplinario urbano donde se mezclan
estrategias privadas y públicas, acicateadas por el miedo y el paradigma de la
seguridad, para lograr, con la ayuda de las nuevas tecnologías, unas ciudades-cárceles
"comunitarias" de vigilancia total y permanente, pero que sin embargo
no pueden limitar la violencia de la ciudad destruida y marginal que también
convierte en pesadilla los sueños de seguridad que este modelo representa para
pocos.
Ejemplifica
esto el segundo artículo, “Los Angeles
sólo fue el principio”, que relata el holocausto que se desató en Los
Angeles tras la paliza policial a Rodney King, la rebelión violenta y la
cruenta represión que buscó el chivo expiatorio en la comunidad marginal. Esta
secuencia y el modelo de represión impuesto se extendió luego a la ciudad de
Las Vegas, cuyos pormenores, desde la visión de los pobres negros que lo
sufren, también son relatados por el autor.
Finalmente,
en el tercer artículo, al que llama “El
complejo carcelario-industrial o el infierno en los campos”, al describir
la política del superencarcelamiento y la situación del sistema penitenciario
californiano (con el ejemplo del penal de "Calipatria")
en términos similares -pero no por ello menos reveladores y a la vez
espeluznantes- a los utilizados luego por Loïc WACQUANT (cuya obra, mucho más
conocida en Argentina tras la traducción de “Las
cárceles de la miseria” -Manantial, 2000- y “Parias urbanos” -Manantial, 2001- se basa en las
investigaciones y aportes tanto teóricos como metodológicos de DAVIS), nos
muestra el resultado de un modelo que une, por una parte, el negocio de la
construcción de cárceles y la industria de la seguridad y, por otra, la
exclusión y la represión.
Tomado
como un todo, este trabajo nos advierte no sólo de lo que ocurre en la lejana
California, sino también -y ello es advertido especialmente por WACQUANT- sobre
un futuro cercano en Argentina, en donde la alianza impía entre los sectores
especuladores del capital privado y los partidos políticos demagógicos (pero
sin efectiva participación ni respaldo popular), que están a la vez
relacionados íntimamente a ese capital, descubren que el miedo es un buen
negocio y se deciden a explotarlo con grandes ganancias económicas y, tal vez
(esperemos que no), políticas.
Este
libro es una buena herramienta para quienes se sientan obligados moralmente a
realizar una tarea de denuncia y de reflexión liberadora.
Comentario
de Gabriel Ignacio ANITUA
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