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La
designación de Luis Moreno Ocampo como Fiscal General de la
Corte Internacional Penal no es sólo un reconocimiento para
el país, como sostuvo el propio Moreno Ocampo en sus
declaraciones públicas, como forma elegante de evitar hablar
de sí mismo.
Porque
si el nombramiento sólo hubiese sido un reconocimiento al país,
podría haber sido escogido algún candidato oficial o algún
referente que hubiese logrado consenso a partir de sus
negociaciones con la diplomacia mundial.
Sin embargo esto no fue así.
Los
responsables de designar al "fiscal del mundo"
basaron su decisión ajustándose al perfil exigido para el
cargo, a la evaluación de antecedentes y trayectoria, al análisis
de las cualidades personales y profesionales.
Por eso, que Moreno Ocampo haya sido elegido para
velar y tratar de restablecer la justicia en el mundo, es un
doble orgullo: orgullo por la forma en que fue nombrado y
orgullo por el fondo de la importancia que este cargo
detenta.
Quienes
lo conocemos desde hace tiempo, sabemos algunas cosas de
Moreno Ocampo que seguramente no fueron evaluadas por quienes
lo designaron y nos gustaría compartir con ustedes para que
puedan juzgar a quien a partir de ahora promoverá el
juzgamiento de conductas y personas en todo el mundo:
Quienes
lo conocen a Luis en profundidad saben que el cargo no lo
cambiará; lo más probable es que él termine adaptando el
cargo a su persona.
Que podrá impulsar investigaciones en las más
grandes ciudades del mundo y podrá establecer contactos con
las personalidades más influyentes del planeta, pero siempre
se dará una vuelta por Buenos Aires a comprar garrapiñada
en los alrededores de Tribunales, charlar un rato con el
lustrabotas de Corrientes y Talcahuano, pasear por Las Cañitas
y dejar en persona una serie de ideas y proyectos para
impulsar desde Piedras 547, donde funciona Poder Ciudadano,
la O.N.G. que cofundó y presidió.
Que
desde su costado profesional podrá estar investigando los crímenes
más horrendos y deshumanizados, pero eso no anulará su
costado humano de continuar enviando mails preocupándose por
el estado afectivo de quienes lo rodean, ahora, a la
distancia.
Luis
se integró a organizaciones internacionales y a redes como
Transparencia Internacional porque siempre pensó a gran
escala y es por eso que los casos que a otros paralizarían
por su dimensión, le permitirán a él encontrar en su
inagotable cantera de ideas, las mejores para encontrar los
mejores caminos en sus investigaciones.
Su
convencimiento de que la Justicia es para todos, lo llevaron
a tomar casos polémicos y desde esa actitud lejana a la
construcción inmaculada de su propia imagen, nos garantiza
velar por la aplicación de una Justicia esencialmente pura y
descontaminada de interpretaciones ausentes de rigor, plena
inclusión y equidad.
Su
aplicación inteligente de su inteligencia le permite ver
diez horas antes diez kilómetros más allá y así instaló
temas en la agenda pública que muy pocos vieron: decidió
participar y permanecer en las organizaciones de la sociedad
civil como ámbito de construcción de la democracia, de
control de la gestión pública y de incidencia en políticas
públicas, cuando desde los partidos políticos lo tentaban
con cargos y puestos; vió a la corrupción como una
enfermedad sistémica que impactaba directamente en la
calidad de vida de la gente cuando todavía los ciudadanos veían
a la corrupción como un negociado entre políticos y
empresarios que lejos estaba de afectarlos; entendió a la
televisión como una herramienta alternativa de resolución
de conflictos, que llegaba a millones de personas que tenían
negado el concepto de sentido de justicia porque el Estado
les negaba el acceso, mientras académicos y colegas escribían
libros sobre negociación, mediación o arbitraje que sólo
leían un puñado de otros académicos, colegas o futuros
colegas.
Moreno
Ocampo, a partir de ahora y a lo largo de los próximos nueve
años, podrá
recibir los más altos honores en ejercicio del cargo
de "fiscal del mundo", pero seguirá sintiéndose
orgulloso de los pequeños logros que se alcancen en pos de
mejorar la calidad de la democracia en este rincón del
mundo.
Pocos
hombres tienen la posibilidad de usar al mundo como su lugar
para luchar por la Justicia.
Moreno Ocampo supo alcanzar ese escenario de
privilegio para desarrollar su sentido de justicia al amparo
de su calidad y calidez humana.
Argentina
pierde a Luis Moreno Ocampo, pero lo gana el mundo.
Carlos
March, director ejecutivo de
la Fundación Poder Ciudadano
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