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SUPLEMENTO DE DERECHO PENAL - EDITORIALES

Lo perdemos nosotros, pero lo gana el mundo

Por Carlos March

La designación de Luis Moreno Ocampo como Fiscal General de la Corte Internacional Penal no es sólo un reconocimiento para el país, como sostuvo el propio Moreno Ocampo en sus declaraciones públicas, como forma elegante de evitar hablar de sí mismo.

 

Porque si el nombramiento sólo hubiese sido un reconocimiento al país, podría haber sido escogido algún candidato oficial o algún referente que hubiese logrado consenso a partir de sus negociaciones con la diplomacia mundial.  Sin embargo esto no fue así.

 

Los responsables de designar al "fiscal del mundo" basaron su decisión ajustándose al perfil exigido para el cargo, a la evaluación de antecedentes y trayectoria, al análisis de las cualidades personales y profesionales.  Por eso, que Moreno Ocampo haya sido elegido para velar y tratar de restablecer la justicia en el mundo, es un doble orgullo: orgullo por la forma en que fue nombrado y orgullo por el fondo de la importancia que este cargo detenta.

 

Quienes lo conocemos desde hace tiempo, sabemos algunas cosas de Moreno Ocampo que seguramente no fueron evaluadas por quienes lo designaron y nos gustaría compartir con ustedes para que puedan juzgar a quien a partir de ahora promoverá el juzgamiento de conductas y personas en todo el mundo:

 

Quienes lo conocen a Luis en profundidad saben que el cargo no lo cambiará; lo más probable es que él termine adaptando el cargo a su persona.  Que podrá impulsar investigaciones en las más grandes ciudades del mundo y podrá establecer contactos con las personalidades más influyentes del planeta, pero siempre se dará una vuelta por Buenos Aires a comprar garrapiñada en los alrededores de Tribunales, charlar un rato con el lustrabotas de Corrientes y Talcahuano, pasear por Las Cañitas y dejar en persona una serie de ideas y proyectos para impulsar desde Piedras 547, donde funciona Poder Ciudadano, la O.N.G. que cofundó y presidió.

 

Que desde su costado profesional podrá estar investigando los crímenes más horrendos y deshumanizados, pero eso no anulará su costado humano de continuar enviando mails preocupándose por el estado afectivo de quienes lo rodean, ahora, a la distancia.

 

Luis se integró a organizaciones internacionales y a redes como Transparencia Internacional porque siempre pensó a gran escala y es por eso que los casos que a otros paralizarían por su dimensión, le permitirán a él encontrar en su inagotable cantera de ideas, las mejores para encontrar los mejores caminos en sus investigaciones.

 

Su convencimiento de que la Justicia es para todos, lo llevaron a tomar casos polémicos y desde esa actitud lejana a la construcción inmaculada de su propia imagen, nos garantiza velar por la aplicación de una Justicia esencialmente pura y descontaminada de interpretaciones ausentes de rigor, plena inclusión y equidad.

 

Su aplicación inteligente de su inteligencia le permite ver diez horas antes diez kilómetros más allá y así instaló temas en la agenda pública que muy pocos vieron: decidió participar y permanecer en las organizaciones de la sociedad civil como ámbito de construcción de la democracia, de control de la gestión pública y de incidencia en políticas públicas, cuando desde los partidos políticos lo tentaban con cargos y puestos; vió a la corrupción como una enfermedad sistémica que impactaba directamente en la calidad de vida de la gente cuando todavía los ciudadanos veían a la corrupción como un negociado entre políticos y empresarios que lejos estaba de afectarlos; entendió a la televisión como una herramienta alternativa de resolución de conflictos, que llegaba a millones de personas que tenían negado el concepto de sentido de justicia porque el Estado les negaba el acceso, mientras académicos y colegas escribían libros sobre negociación, mediación o arbitraje que sólo leían un puñado de otros académicos, colegas o futuros colegas.

 

Moreno Ocampo, a partir de ahora y a lo largo de los próximos nueve años, podrá  recibir los más altos honores en ejercicio del cargo de "fiscal del mundo", pero seguirá sintiéndose orgulloso de los pequeños logros que se alcancen en pos de mejorar la calidad de la democracia en este rincón del mundo.

 

Pocos hombres tienen la posibilidad de usar al mundo como su lugar para luchar por la Justicia.  Moreno Ocampo supo alcanzar ese escenario de privilegio para desarrollar su sentido de justicia al amparo de su calidad y calidez humana.

 

Argentina pierde a Luis Moreno Ocampo, pero lo gana el mundo.

 

Carlos March, director ejecutivo de  la Fundación Poder Ciudadano

 

 
 


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