- Año XI Quienes Somos | Cómo Anunciar | Suscribirse
  administrativo
  ambiental
  constitucional
  consumidor
  contravencional
  deportivo
  económico
  internac. privado
  penal
  procesal
  propiedad industrial
  público
  seguros
  tributario
  Edición Córdoba
  La página del Dr. Sirkin
 
 
  SUPLEMENTO DE DERECHO PUBLICO 

COMENTARIO BIBLIOGRAFICO

 
     
 
"Supreme Injustice (How the High Court Hijacked Election 2000)" 
de Alan M. Dershowitz (New York, Oxford University Press, 2001).
 
 

Comentario por Walter F. Carnota 

 

Alan Dershowitz, uno de los abogados criminalistas más célebres de los Estados Unidos, defensor de causas difíciles y Profesor de la Universidad de Harvard, se ha abocado en este libro a tratar el fallo más significativo y polémico de la Suprema Corte norteamericana de los últimos tiempos: "Bush v. Gore".
Nosotros en su momento estudiamos sus monumentales implicaciones constitucionales, en un trabajo que llevó por título:"Bush vs. Gore: La Corte Suprema de los Estados Unidos elige un Presidente" ("La Ley", 2001-A-394). 
Indudablemente, en su momento el pronunciamiento despertó enormes polémicas, debido al papel de "kingmaker" que se arrogó el máximo Tribunal, apartándose de su propia línea de precedentes en materia electoral, de competencia revisora de tribunales estaduales y de protección igualitaria ante la ley.
Dershowitz no escatima críticas (incluso de las que él mismo clasifica como "ad hominem") a la hora de tener que analizar la conducta de los jueces mayoritarios, todos ellos republicanos conservadores presumiblemente partidarios de Bush. Centra su censura en el hecho de que la decisión adoptada vinculada a la suspensión del recuento de votos en Florida, que benefició a Bush, no hubiera sido tomada de ser la situación de hecho favorable a Gore Lo que le preocupa al autor, y con razón, es cómo estos magistrados, tan reacios al llamado "activismo judicial", no tuvieron empacho en recorrer tortuosos caminos argumentales con tal de llegar a un resultado querido con antelación (otorgar a Bush la presidencia). Abandonaron sus propios valores, principios y antecedentes, en homenaje a una jurisprudencia del resultado.
Son duras las observaciones del autor, como grande ha sido el desprestigio causado por la mayoría de la Corte. Obviamente, la función judicial en los Estados Unidos, particularmente en lo que atañe a sus más altas instancias, no es vista de la misma manera a partir de esta infausta sentencia, poco fundada en derecho constitucional y altamente cargada de politización.
Si bien el significado político del decisorio se ha diluido con los problemas del 11 de septiembre de 2001 y con la victoria de Bush en las elecciones legislativas de 2002, la erosión de la confianza pública en el Tribunal desgraciadamente perdurará.-