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Comentario bibliogrã¡fico


Reseña del libro de Alberto B. Bianchi, La separación de poderes. Un estudio desde el derecho comparado, Cathedra Jurídica, 2019



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Reseña del libro de Alberto B. Bianchi, La separación de poderes. Un estudio desde el derecho comparado, Cathedra Jurídica, 2019

Por Santiago María Castro Videla

 

Si hay algo que caracteriza a Alberto B. Bianchi y sus obras, además de su calidad jurídica, es la capacidad para sorprender. Sorprende por su originalidad, por su profundidad y por realizar fundados y valiosos aportes a la ciencia del derecho desde una mirada crítica, aunque objetiva y desapasionada, no importa cuál sea el tema cuyo estudio acometa. Tiene, a su vez, el no menos sorprendente don, propio de un jurista de su talla, de expresar las ideas y realidades más complejas con gran sencillez y claridad.

 

El libro que aquí reseño brevemente no es la excepción a esa regla. En este caso, además, pienso que estamos ante la cúpula de una catedral que, como académico consagrado, el autor viene construyendo rigurosa y pacientemente hace 40 años. Se afirma sobre las sólidas bases sentadas en 18 libros previos –y más de 400 artículos– en los que ha estudiado –hasta prácticamente agotar– muchos de los temas más relevantes del derecho constitucional y administrativo.

 

Me refiero particularmente a aquellos en los que el autor abordó la historia de la formación constitucional del Reino Unido, de los Estados Unidos y de nuestra propia Argentina, el control de constitucionalidad y los límites de la función jurisdiccional, la dinámica del Estado de Derecho y la seguridad jurídica, la delegación legislativa y las relaciones entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, la regulación económica y las complejas tensiones que genera, así como también los distintos modelos de administración pública y su relación con el modelo de constitución y la propia separación de poderes.

 

Tales estudios previos, de los que hemos abrevado muchos de quienes cultivamos el estudio del derecho constitucional y administrativo, sentaron las bases para que, hoy, vea la luz esta obra maestra de quien ya es uno de los más destacados hombres del derecho en nuestro país. Ello se advierte a lo largo de todo el libro, pero particularmente en los capítulos II a VI, en los que al estudiar el modelo de separación de poderes propio de cada uno de los sistemas que analiza (el británico, el francés, el estadounidense –como los principales– y también el canadiense, el español y el argentino, influidos por aquellos), se detiene en cada uno de esos engranajes del derecho constitucional y administrativo, lo que le permite hacer un diagnóstico de precisión, separando los matices de las cuestiones relevantes, comparando útil y gráficamente esos modelos con base en la realidad jurídica, política e institucional actual de cada país.

 

Es realmente destacable cómo evidencia el autor que bajo una “teoría” formulada con aparente sencillez, en tanto su principal postulado consiste en exigir que haya tres poderes y que cada uno de ellos, separada, coordinada e independientemente, legisle, administre y juzgue, tienen cabida una gran cantidad de alternativas y posibilidades diferentes, que de hecho existen actualmente y son estudiadas con profundidad en la obra. Esto se advierte claramente en el estudio que realiza de los tres principales modelos, el británico, el francés y el de los Estados Unidos, pues si bien todos ellos reconocen -en teoría- la existencia de poderes separados, como se advierte en la obra, difieren sustancialmente en su instrumentación, particularmente en cuántos deben ser los poderes y cómo deben separarse.

 

En este sentido, La separación de poderes. Un estudio desde el derecho comparado, se destaca a su vez por ofrecer una mirada global e integral, nutrida por un inigualable conocimiento de la historia (tanto general como de las instituciones púbicas en particular) y un riguroso estudio del derecho comparado. Tales características cobran especial relevancia en esta obra, pues permiten al autor identificar y explicar claramente cómo funciona en los hechos el modelo hoy vigente en cada uno de los sistemas jurídicos que analiza, para luego, y a partir de allí, formular su propuesta de interpretación acerca de qué es y cómo ha de entenderse realmente la “doctrina” de la separación de poderes.

 

El libro comienza con una investigación sobre los orígenes históricos de la separación de poderes, que se remontan a Aristóteles –e incluso antes– pasando luego a describir su formulación inicial efectuada por Locke, la definición y precisión hecha por Montesquieu, entre otros de los pensadores más relevantes que han contribuido a su nacimiento, para luego explicar su consagración histórica con la Constitución de los Estados Unidos de 1787 y la Revolución Francesa de 1789, que receptó el principio en la mismísima Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, materializado posteriormente en la Constitución de 1791.

 

Distingue claramente allí los primeros intentos por identificar las diferentes “funciones” del Estado de la formulación estricta de la “teoría” de la “separación de poderes”. No sólo ello, sino que además se encarga de poner a disposición del lector un prolijo análisis del pensamiento de sus principales críticos, algunas de cuyas valoraciones luego toma al ofrecer su propia evaluación y formulación de la doctrina estudiada. Al concluir este estudio inicial, y sobre tales bases, el autor extrae los principales modelos de separación de poderes, que identifica y define, y a cuyo estudio dedica los siguientes cinco capítulos de la obra.

 

En estos capítulos, el autor no sólo describe críticamente cómo funciona el modelo en cada sistema, sino que, además, explica el porqué de ese funcionamiento, basándose para ello en las normas y principios constitucionales vigentes en cada país, el diseño y la práctica institucional, la tradición, los precedentes jurisprudenciales relevantes en la materia y la opinión de la doctrina. Pero no se limita a eso, sino que también descubre y explica las razones históricas –y hasta políticas y sociológicas– que en buena medida permiten comprender cabalmente el particular modo de funcionamiento actual de cada modelo en su respectivo sistema.

 

El libro permite así al lector comprender con claridad cómo una idea general adopta diversas formas y distintos puntos de equilibrio en cada sistema, con sus propias y particulares tensiones, así como las diferencias específicas de cada modelo: el británico, con la preeminencia del Parlamento y un Ejecutivo integrado por miembros de aquél pero con una Corte Suprema en funcionamiento desde hace escasos diez años que ha despojado a la House of Lords de una función propia; el Francés, con una clara primacía del Poder Ejecutivo (aunque en permanente tensión histórica con el Parlamento) que se encuentra sólo sujeto al control de sus propios “tribunales” –con instancia final en el Consejo de Estado–, y un órgano no judicial –el Consejo Constitucional– que monopoliza el control de constitucionalidad; y, finalmente, el estadounidense, en el que existen claramente tres poderes iguales –al menos en lo jurídicamente formal, como destaca el autor–, aunque la arquitectura constitucional de todo el sistema descanse en el menos representativo de ellos: la Corte Suprema.

 

El estudio que el autor realiza en el libro que aquí reseño demuestra que la separación de poderes no está ni puede ser reducida a un modelo único y universal, sino que cada país la ajusta de algún modo a sus propias particularidades históricas e idiosincrasia política y social. Pero no sólo eso, sino que, además, explica precisamente de qué particular manera se ajusta a esas variables en cada uno de los sistemas que analiza, adoptando –como destaca el autor– caracteres multiformes cuyas estructuras jurídicas suelen ser un valladar muy tenue frente a la realidad política.

 

En este sentido, la radiografía pormenorizada que la obra ofrece de la realidad jurídica, institucional y política de cada uno de los países cuyo modelo estudia es realmente destacable. Sistemas sustancialmente distintos del nuestro, con funcionamientos complejos y muchas veces explicables sólo a través de la tradición, las convenciones y las decisiones judiciales o la práctica institucional, son comprendidos por el autor con una mirada y capacidad que parece propia de un jurista del sistema estudiado. Esto, lógicamente, le permite explicarlos con tal claridad y sencillez al lector que, nuevamente, no deja de sorprender.

 

La obra concluye, finalmente, con una síntesis de algunos de los valiosos aportes que el estudio plasmado en el libro ofrece a la ciencia del derecho, bajo la forma de dos reflexiones agudas. La primera, que toma la crítica de Loewenstein sobre la necesidad de considerar en la separación de poderes la “función de control”, en la que precisa que la diferencia entre cada uno de los modelos estudiados no está dada por el diseño físico de la Administración, sino por el modo y grado de control al que está sometida por los restantes poderes. La segunda, en la que concluye que no existe una teoría universal de la separación de poderes, sino diferentes “doctrinas” que –aunque persiguiendo el fin común de limitar el poder y asegurar las libertades individuales– apuntan a establecer el sistema más adecuado a las circunstancias históricas, idiosincrasias, costumbres y tradiciones de cada país, con el objeto de lograr un gobierno limitado en el que los órganos que ejercen el poder estatal se controlen recíprocamente.

 

Se trata, en definitiva, de un libro de teoría e historia constitucional, que disecciona la separación de poderes con gran erudición, claridad y profundidad, lo que permite a cualquier lector comprender cómo esa doctrina aparentemente sencilla –pero en verdad muy compleja– existe y funciona hoy en los principales sistemas jurídicos del derecho comparado, que fueron fuente de inspiración de la gran mayoría de las constituciones hoy vigentes.

 

En buena medida, la obra efectúa una reformulación de la doctrina tradicional de la separación de poderes a la luz de la realidad jurídica y política actual de los países más representativos de los principales modelos que hoy asume.

 

En suma, creo no equivocarme al decir que hace tiempo no se publica una obra tan profunda, seria y relevante sobre un tema central del derecho constitucional del poder y tan caro a las libertades individuales.

 

 

 

 

Citar: elDial.com - CC5E40

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