Resumen de la Doctrina


1
9 El juez civil y la prueba: 8
7
Una historia mal contada

Por Joan Picó i Junoy


“Tradicionalmente se sostiene que el juez civil no puede tener iniciativa probatoria, indicándose que ello ya se deduce del conocido brocardo iudex iudicare debet iuxta allegata et probata partium. Sin embargo, la historia ha sido mal contada, pues sobre el verdadero brocardo elaborado por la doctrina del ius comune se han producido dos indebidas modificaciones: por un lado, se ha añadido el término “partium”, y por otro, se ha silenciado la expresión “et non secundum conscientiam”. Con ello se ha cambiado su verdadera finalidad, a saber, impedir toda eficacia al conocimiento privado del juez sobre los hechos litigiosos, esto es, asegurar que su sentencia no tomará en consideración hechos no alegados o hechos que, aún siendo alegados y discutidos, no han sido probados. La tradición jurídica –erróneamente formulada- ha incidido de forma directa en los ordenamientos jurídicos, como sucede con el actual art. 216 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) española, al establecer que: “Los tribunales civiles decidirán los asuntos en virtud de las aportaciones de hechos y pruebas de las partes”. De esta manera, el presente estudio entronca el pasado con el presente, evidenciando que el art. 216 LEC se perfila como un claro ejemplo de cómo la historia –inexactamente recibida- influye en la vigente regulación.”

 
Ingresar
Suscribirse