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septiembre  25, 2022

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Hacia un nuevo orden tributario

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Copyright 2022 - elDial.com - editorial albrematica - Tucumán 1440 (1050) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina

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Hacia un nuevo orden tributario

 

Por Pablo Adrián Garbarino

 

 

“Lo intentaste y fracasaste.

No importa. Inténtalo otra

vez. Fracasa de nuevo.

Fracasa mejor”

(SAMUEL BECKETT)

 

 

Allá por abril de 2020, a momento de editar el primer número con el que inauguráramos el presente año del Suplemento de Derecho Tributario, nos permitimos imaginar la tributación en los tiempos del Coronavirus afirmando estar transitando una época que indudablemente resultaba especial, en tanto la inimaginable pandemia que seguimos padeciendo no deja de reproducirse y pareciera no tener fin.

 

Este segundo número cuenta con jurisprudencia actualizada y sumamente relevante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, de las Cámaras Federales de Rosario, Mar del Plata y Córdoba, del Juzgado Federal de Quilmes, de los Juzgados Contencioso Administrativo de Pergamino y San Isidro, como así también del único Tribunal del país con competencia exclusiva en la materia impositiva y aduanera, como lo es el Tribunal Fiscal de la Nación; en ellos se analizan aspectos nacionales y locales del sistema impositivo, tanto sustanciales -ya sea determinativos, intimatorios o sancionatorios- como procedimentales, con especial énfasis en la cuestión suscitada a raíz del Aislamiento Preventivo Obligatorio y el acceso a la jurisdicción en la disciplina tributaria como medio efectivo para hacer valer los derechos de los contribuyentes frente a las autoridades de aplicación y recaudación.

 

La sección doctrinaria comienza con un agradecimiento especial a “nuestra” Carolina Petraglia -el encomillado obedece a que ha integrado el staff de este Suplemento desde el inicio y su pluma nos sigue acompañando de modo permanente-, quien nos ilustra sobre la llamada imposición a la actividad de los influencers.

 

También honra estas páginas la presencia de la Dra. María Luján Rodríguez Oliva, destacadísima jurista con vasta trayectoria en el área penal tributaria de la Administración Federal de Ingresos Públicos, explicando la reparación integral del perjuicio como forma de extinción de la acción penal.

 

Mientras que, de igual modo, el Dr. Martín Cordini Juncos, con notable agudeza didáctica, analiza el intrincado mundo procesal -por demás diferente al resto de las ramas jurídicas, siendo uno de los extremos que a nuestro criterio se debiera corregir- de las vías recursivas previstas en la ley de Procedimiento Fiscal.

 

Por último, completan el Suplemento los artículos de dos nóveles  profesionales, que irrumpen en esta era con nuevos ideales y visiones, como indudablemente lo son la Dra. María del Mar Otonello Correa y el Dr. Juan Pablo Serrano, cuyos talentos literarios ponen en sana discusión dos grandes institutos de plena aplicación, que el propio oscurantismo tributario, por razones que es dable suponer permanecen muy  alejadas de la juricidad, pareciera negarse a debatir, como lo son la necesaria modificación del actual orden tributario y el funcionamiento jurisdiccional-judicial del Tribunal Fiscal de la Nación, respectivamente.    

 

En tal sentido, y partiendo del brío intelectual de ambos sostenemos que la crisis suscitada por el COVID 19 genera la inmensa y única oportunidad de debatir y reformar el orden tributario vigente, con el fin supremo de garantizar el bienestar general.

 

Ello implica que se debe reforzar la recaudación pero SIN desvirtuar u omitir principios constitucionales y convencionales, ni jamás renunciar a la verdad, otorgando primacía a factores que tienden, precisamente, a ocultarla.

 

 

Debatir con otros fundamentos e introducir nuevas ideas es esencial a la salud del sistema republicano -que lo construimos entre todos y no lo debemos dejar solamente en manos de nuestras autoridades- y al perfeccionamiento de las instituciones, siempre sujetas a su mejora continua

 

Nada construye, sino destruye, una "crítica" no acompañada de propuestas (técnicas), basadas en ideales (valores).

 

Por ello, esta crisis constituye una inmejorable oportunidad para construir un nuevo orden tributario, tanto recaudatorio como sustancial y procedimental, sin excluir ni limitar derechos y garantías.

 

La Tributación debe ayudar a combatir la Pandemia y es una herramienta esencial para paliar sus efectos. Se necesita del significativo esfuerzo y dedicación de todos los actores públicos y privados, sin diferencias ontológicas.

 

Y las modificaciones cuyo debate se propicia debieran apuntan inexcusablemente a beneficiar al país: no es un ideal teórico que carece de utilidad práctica, sino que representa todo lo contrario, con miras en la posteridad.

 

Pareciera ser un contenido pétreo en la materia tributaria que la cuestión recaudatoria -importantísima pero no la única- opera como una especie de paraguas protector que impide toda modificación del funcionamiento del sistema, confundiéndose la autonomía del Derecho Tributario con el ejercicio y la expansión del poder recaudatorio

 

En efecto, la cotidiana práctica de asumir como inmodificables ciertas leyes impositivas y aduaneras que consolidan resabios pretéritos y traducen una concepción antigua del Estado claramente atenta contra el principio de igualdad de las partes en la relación jurídico tributaria, vulnerando los principios de tutela judicial efectiva y razonabilidad, de raigambre constitucional y convencional.

 

La Tributación es una interdisciplina compleja, de la que participamos, directa o indirectamente, todos los ciudadanos, por lo que siempre se la debe abordar de manera conjunta, y sin exclusiones, ya que necesita del conocimiento, servicio y esfuerzo del conjunto de los argentinos.

 

Ello aplica para los todos los ámbitos: público y privado, ya sea en materia jurisdiccional-judicial, doctrinaria, docente, académica, profesional o comercial. En esta disciplina siempre hay que sumar talentos, nunca restar profesiones.    Todos somos necesarios para crear un nuevo orden tributario

     

Nuestro sistema impositivo es anacrónico, diseñado para otra era, y no recepta adecuadamente los principios y garantías constitucionales y convencionales, por lo que se lo debe reformular y actualizar.

   

En efecto, la magnitud de esta crisis va a requerir una reforma integral y mucho más profunda y amplia que las anteriores.

    

En su debate deberán intervenir TODOS los operadores tributarios (Gobierno Nacional, Provinciales y Municipales, Administraciones Tributarias, Abogados, Contadores, Jueces, Doctrinarios, Profesores, Académicos, Legisladores, Funcionarios, Contribuyentes etc.) y sumar otras disciplinas provenientes de la sociedad civil, como empresarios, PYMES, emprendedores, entre otros.

    

Dichos actores en general, nunca han sido consultados en reformas tributarias previas y su concurso es indispensable.

    

Todas las partes involucradas deben aceptar debatir TODOS los temas, como nunca se ha hecho.

    

Pues en nuestra materia estamos obligados a pensar y reexaminar TODO: relación jurídica tributaria, sujetos (el contribuyente debe dejar de ser considerado sujeto "pasivo" en tanto la realidad indica lo opuesto), compensación, “solve et repete”, sistemas anticipados de recaudación, procedimiento, sanciones, intereses, clausuras, doble instancia, introducción de “class actions”, Defensor del Contribuyente; como así también alumbrar una nueva, esperada y necesaria Ley de Coparticipación Federal y un Código de fondo en materia tributaria, que  contemple expresamente las facultades del Tribunal Fiscal, incluyendo sus competencias, procedimiento y facultades de control de todos los actos de la Administración tributaria, por revestir, debido a su interdisciplinariedad y garantías de imparcialidad, independencia, competencia exclusiva e inamovilidad de funciones de las que gozan sus jueces  la calidad de única magistratura del país especializada en esta cuestión. 

    

En efecto, atendiendo a su sustancia y accionar  y no a su ubicación meramente formal, el Tribunal Fiscal de la Nación ya no es -a diferencia de sus comienzos en 1960-  un tribunal “administrativo”, sino uno JUDICIAL, con idénticas facultades en los términos del artículo 8 del Pacto de San José de Costa Rica-, aun sin integrar el Poder Judicial de la Nación, pues tanto el pleno y cabal ejercicio de su función ("impartir justicia") como la señera  jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos lo autorizan a ello, como por ejemplo a realizar los controles de convencionalidad y de constitucionalidad de toda norma tributaria.

 

De otro modo, predomina la formalidad por sobre la razón del derecho, reduciendo su misión a un “art pour l´art” podo edificante y escasamente compartible con el estado constitucional y convencional de derecho que la población reclama. 

 

Por lo tanto, la relación entre Estado y Sociedad deberá inexorablemente incluir una nueva tributación, equitativa y justa, con igualdad plena de derechos y garantías entre el Fisco y los contribuyentes, a los fines de superar la Pandemia y consolidar un nuevo país.

 

Debemos engendrar un nuevo orden tributario a corto plazo, susceptible de crear un sistema virtuoso y claro que pueda recaudar más y vivir mejor.

 

Se necesita del conocimiento, la voluntad, las ganas y la decisión de hacerlo, en aras a derribar mitos y falacias funcionales, creando un nuevo orden impositivo y aduanero que el país necesita, donde la Constitución Nacional permanezca en primer lugar y las necesidades recaudatorias siempre después.

 

Toda obra requiere de pasión y audacia en dosis similares. La justicia es una virtud al servicio de la verdad y no puede admitir limitaciones de ningún tipo para impartirla en plenitud, integralmente y con efectividad

 

La fortaleza de cualquier proyecto se mide por su dignidad intrínseca y el afianzar su ejercicio es un camino progresivo y perpetuo.

 

No importa que la creación de un nuevo orden tributario parezca imposible en la medida que sea imprescindible.

 

Aprendamos del pasado para construir algo nuevo y perdurable.   María del Mar, Juan Pablo y miles de jóvenes profesionales que aman la materia tributaria nos están enseñando un nuevo sendero, una flamante ilusión.

 

Con ellos, el futuro ya llegó.

 

LO IMPOSIBLE SÓLO TARDA UN POCO MÁS.

 

 

 

 

 

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